El amor, un tema favorito en el hombre-.

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martes, 16 de octubre de 2012

Falta Inés

Inés no sabe hacer música, resultó atrapada en un cuerpo indispuesto a traspasar los altos y afilados peldaños de un aprendizaje rutinario: una lucha que Inés luego conseguiría buscar con los ojos más abiertos, la misma que hace millones de años miles como ella han enfrentado. A veces llegan treguas con los días, entonces se suelta un poco ese peso que es su cuerpo y de las piernas salen reflejos de ritmos que sólo ella puede conocer. No es necesario ningún talento, sonríe con el cuello un poco torcido, entrecerrando los ojos en un gesto que yo observo amoroso. Intentó entonces cantar, porque no había otro camino e Inés tiene el alma libre... "los sueños, sí: son fundamentales", dice Inés escuchando con atención la cadencia de los instrumentos de una canción que no es suya, pero que por momentos se acerca al germen de lo que contendría alguna de sus creaciones. Hace un esfuerzo por seguir los acordes de lo ajeno, buscando concordar en detalle con las notas que suben y bajan en medio de la montaña rusa que se le ha denegado arbitrariamente y que sólo puede presenciar a metros de distancia, de pie sobre el piso... Inés, Inés...siempre mirando hacia arriba...

Sin embargo, la voz de Inés es en simultáneo impredecible, traicionera. Muchas veces no consigue el espesor preciso que aceite su máquina, pero de repente, tan remilgoza como un gato de casa, entra en escena para disfrutar y hacer disfrutar de su belleza; camina tan despacio, escapándose cuando alguien quiere acariciar esa hermosura irrepetible que es su voz encontrando a su cuerpo. Aunque no tiene la garantía de la fuerza que ofrece el tiempo persistente, el tiempo repentino la cuida. Y si no puede saberse a ciencia cierta si su voz aparecerá del todo, es mejor darse por enterado y presenciar todos sus días. En diversas ocasiones se entretienen las frecuencias sonoras que no alcanzan al oído de Inés, es verdad. Son más los días de abandono. Pero ya es bastante con saber que nada está escrito: arriesgarse a perder lo imperdible... más vale armarse de paciencia y no estar harto de correr en busca de adivinanzas.




-Falta Inés-.
-Querrás decir que a Inés le falta...-.
-No es gracioso, Pablo...yo no me estoy riendo-.
-Bueno, no te pongas así...tómate un mate, che...-.
-¿No la llamaste?-.
-Si, claro, pero ahora les digo a ustedes...¿cómo vamos a empezar sin ella?-.
-Pero, ¿por qué te empecinas tanto con esa idea? Hombre, ¡esa chica no puede hacerlo, nos estanca el trabajo! ¿no lo ves?-.
-Eso es porque tú no crees en ella-.
-Pará, Daniel...Pablo no tiene la culpa de que no haya venido Inés-.
-Es verdad...perdoname, Pablo...perdónenme, chicos, pero no puedo hacerlo sin Inés-.
-Pero, ¡¿Por qué?! ¡Si ya estamos aquí!-.
-Porque Inés no lo haría sin nosotros-.
-Dejate de joder, Daniel, decile ya...-.
-Pero si la llamé otra vez y no contesta...¿a qué te refieres?-.
-Decile que estás enamorado, y ya-.
-Yo no estoy enamorado de Inés-.
-¡Si, claro! ¡Si siempre estás hablando de su voz y su cuerpo, de cómo suena todo cuando se conectan su voz y su cuerpo!-.
-Es verdad, Daniel...hasta tus cuentos lo dicen...ya se te coló hasta en los cuentos...-.
-No hay nada de malo en tener una idea que relacionas con cosas que ves en la vida-.
-Pero esa idea no nació de un cuento, no es ni siquiera una idea de antes, esa idea nació con Inés...tanto así, que sin ella, ¿a dónde va a parar tu idea?-.
-Bueno, ya....toquemos entonces-.
-No te sientas mal, hombre...tomate un mate, che...-.

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